Tablas de contingencia y sus aplicaciones en nuestra vida cotidiana
En la enseñanza y aprendizaje de las matemáticas, especialmente en la asignatura Didáctica de la Medida, muchas veces nos enfocamos en conceptos como longitud, masa, capacidad o tiempo. Sin embargo, para comprender verdaderamente cómo interpretamos y analizamos la información en la vida diaria, es esencial incluir herramientas estadísticas que nos permitan organizar y comparar datos de forma clara y significativa. Una de estas herramientas son las tablas de contingencia.
¿Qué es una tabla de contingencia?Por ejemplo, si en una clase se registran los tipos de instrumentos de medición que prefieren los estudiantes (regla, cronómetro) y se cruzan con su grado escolar, se puede construir una tabla que refleje estas preferencias por nivel educativo.
¿Por qué las tablas de contingencia son importantes?
Pues resulta que la enseñanza de la medida implica no solo aprender a usar instrumentos o comprender unidades, sino también interpretar situaciones reales donde la medición genera datos. Aquí es donde las tablas de contingencia se vuelven esenciales, por ejemplo: Fomentando el pensamiento crítico, vinculando la medida con la estadística y apoyando la toma de decisiones informada.
Entonces, ¿Qué aplicaciones podemos darle a las tablas en la vida cotidiana?
Para temas de salud, por ejemplo, para estudiar la relación entre hábitos (como el ejercicio) y enfermedades (como la diabetes). También para entornos educativos, como analizar la relación entre métodos de enseñanza y niveles de comprensión de los estudiantes. En el marketing son muy importantes para cruzar preferencias de productos con grupos etarios o ubicaciones geográficas. Y como último ejemplo de los muchos que podría poner, en investigaciones científicas, donde se pueden examinar asociaciones entre variables en encuestas o experimentos.
Ejemplo sencillo en el aula:
Supongamos que un grupo de estudiantes realiza una actividad donde miden la altura de sus compañeros usando distintos instrumentos. Después, se les pide clasificar los resultados por tipo de instrumento y precisión. Al organizar los datos en una tabla de contingencia, los estudiantes pueden observar qué instrumento fue más preciso, si hubo diferencias entre grupos, o si hubo errores con algún tipo de medida.
Concluyo esta entrada, comentando que las tablas de contingencia son mucho más que un recurso estadístico. En el contexto de la Didáctica de la Medida, se convierten en una herramienta poderosa para conectar la recolección de datos con la interpretación significativa de la realidad. Incorporarlas en el aula permite que los estudiantes desarrollen competencias fundamentales para la vida: observar, comparar, concluir y actuar con base en evidencias.
Un saludo,
Ángel.

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